Procrastinando la Existencia

Por Juan Cristóbal Perales López.

Ha llegado el momento, la mera existencia se ha vuelto superflua, todos conocemos personas-masa que vagan con debilidad por su existencia haciéndola más insignificante, aún más de lo que cabe. Esta “gente” existe pero no es, existe pero no está, simplemente son “gente” sin apreciar ni valorar la belleza de lo complejo y lo particular. Espero, querid@ lector@, que se sienta en pocas cuestiones semejante a la “gente”. No es cuestión de liquidez, ni de adaptabilidad, ni de relatividad, como diría Bauman, Darwin o Einstein respectivamente. El regalo más preciado se ha normalizado con sosiego quedando impunes sus autores materiales, la masa y las élites, pluralizando la estigmatización del individuo libre situándolo en la esfera social como un sujeto singular. Poder vivir la vida, tener la opción de sentir y de saber lo que es saber, es única, es auténtica y es pura, dijo la conciencia sobre la existencia.

El olvidado de Jean Paul introdujo el término de responsabilidad existencial, tenemos la responsabilidad de ser conscientes de nuestra existencia. Soy consciente, valga la redundancia, de la época en la que me ha tocado vivir. Por consecuencia, no exijo el mismo humanismo que en la Florencia del siglo XV, cuando el arte era la moneda de cambio entre el noble con moral de esclavo y el campesino vital con moral de señor. Pero los procesos iniciados a partir de la segunda mitad del siglo XX, de deshumanización, individualización y colectivización, estos últimos, mediante morales universales, unido a la producción masiva de estilos de vida por parte de las industrias, genera masas de individuos que sobreviven desapegados de su existencia con un objetivo muy claro, asumir su rol social, cumplir, pasar por el aro, deambular por su rutina, vagar por su ridícula existencia.

Lo estamos viendo en diferentes culturas y sociedades y dificultan el análisis de esta cuestión. Tenemos un ejemplo en el país más industrial-tecnológico del mundo, la República Popular China, donde por las calles de Pekín un transeúnte puede desmayarse y caer sobre la acera, mientras la gente pasa a su lado sin inmutarse.

Yo existo – Yo estoy existiendo.

El estar atiende a una cronología temporal, a un intervalo de tiempo, que concluye con la muerte, a diferencia del ser que nace, pero no muere, ya que no está sujeto a las leyes. Nació por sí mismo y existe por su propia acción de nacer, morirá por sí mismo sin depender de otra variable. También está la opción de que su muerte sea un nuevo renacer, la continua vuelta a uno mismo, o como diría un alemán comprometido con la vida, y preso de su desgracia, el eterno retorno de lo idéntico.

Debemos diferenciar entre esencia y existencia, la existencia precede a la esencia, ya que la esencia es lo que somos, lo que nos identifica y lo que hemos construido, no obstante, para convertirnos en aquello que hemos generado, previamente hay que existir. Por tanto, y por consiguiente, ¿qué es la existencia? Evidentemente sobre este paradigma navega el ser, que está por sí mismo como hemos establecido, pero también se halla el estar, que atiende a la concienciación sobre el valor de la existencia. Desde este enfoque la existencia la dividiremos en ser y estar, aceptando que el ser es, y que el estar está sujeto a las circunstancias, a la concienciación o al raciocinio.

De esta manera, a mi juicio, cuando existes, por un lado eres, lo cual no posee una acción previa o posterior consciente a tu existir, simplemente eres de la misma manera que una hierba simplemente está ahí , pero por otro lado estas y este hecho implica si quieres ser dichos@, un proceso mental que conlleva aceptar y ser consciente de tu existencia, esa responsabilidad de la que hablaba Sartre y por otro lado un proceso en el mundo físico obtenido mediante un desarrollo continuo y simultáneo pero armónico de acciones que nutran de valor a tu existir.

No es ni uno ni otro más importante, si haces el primero te quedas en la reflexión, en el estado mental de que existes, pero sin esas acciones que definen tu existencia, y si desarrollas meras acciones como comprobante de tu existencia, odiaras mucho al no haber pasado ese proceso mental de concienciación con tu existencia y de conexión con tu esencia. Por tanto, no es ni lo uno ni lo otro, es la interacción continua e infinita entre ambos al contrario del carácter estático de su posición dialéctica.

Aporta sustancia y no contenido a tu existencia.

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