Evolución y cultura I

Por Juan Ruiz.

Creé el otro día una encuesta en la página de Instagram de Filosofía Plus Ultra en la que os preguntaba cuál os parecía el factor determinante en la conducta del ser humano. El primer factor era la cultura, la educación y las vivencias; el segundo la biología humana y la filogenia1. Ganó el primer factor por goleada. La verdad es que puedo estar al 100% de acuerdo con vosotros/as, a veces lo estoy. Pero a veces al 0%. O al 50, o al 75. Este es un tema que, como dice Perales, desde que me convertí en el segundo Darwin por cómo me gusta la evolución, siempre ronda por mi cabeza. Me parece muy complicado poner el límite en cómo influye cada cosa y creo que es muy poco acertado ser radical en una de las ideas.

Está claro que somos el animal más completo en términos cognitivos y sociales. Nuestra inteligencia es asombrosa y multidimensional, y las sociedades en las que vivimos son hiper complejas. Cada persona, en cuanto nace, está sumida en una cultura, una educación, unas vivencias y unas creencias con las que va a vivir y estas van a marcar en gran parte su comportamiento. Somos influenciables y tenemos gran capacidad de aprendizaje, y vivimos en un bombardeo de experiencias e información que nos marca nuestra forma de ser y actuar. En parte, entiendo a los/as culturalistas y su Tabula rasa2 porque me parece que defienden una perspectiva muy válida de las formas de conducta humana.

Sin embargo, como ya he dicho al principio del párrafo, somos animales. ¿Qué hay de los patrones de comportamiento traspasados evolutivamente que no entienden de culturas? ¿Cómo explica un culturalista los cambios fisiológicos que experimenta el cuerpo en diversas situaciones y que son comunes a todas las personas? Por muy inteligentes que seamos, por muy increíble que sea nuestro paso por la Tierra y por mucho que nos cueste reconocerlo, somos animales y tenemos una función en el mundo más bien simple. ¿Acaso, en realidad, no estamos aquí para nacer, reproducirnos y morir? Digo esto porque creo que los humanos somos muy egocéntricos, y por mucho que no sea en la misma medida que en los demás animales, con nosotros también se pueden simplificar a veces las cosas y hablar de instintos y de patrones comunes. Parece que está prohibido pero se puede.

Llevo ya varios años reflexionando sobre esta dualidad y puedo dar muchos ejemplos cotidianos en los que, para mí, prima más nuestra biología que, por ejemplo, la cultura. De hecho, tengo ganas de explicar lo que es para mí lo cultural y lo que no. He llegado a la extensión de texto permitida y solamente he introducido el tema, así que nos vemos en un mes en la parte 2 de “Evolución y Cultura”. Probablemente haya parte 3 también. Para dudas, reflexiones o críticas acerca de este artículo, estamos en Instagram: @filosofiaplusultra.

*1 – Filogenia / Filogenética: origen, formación y desarrollo evolutivo general de una especie biológica.

*2 – Tabula rasa: teoría que propone que todos los conocimientos y habilidades de cada ser humano provienen exclusivamente del aprendizaje, a través de sus experiencias y sus percepciones sensoriales…

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