Reflexiones sobre «ur-fascismo» I

Por Alejandro J. Gomis

“El ur-fascismo puede aparecer todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice a cada una de sus formas nuevas, todos los días, en todos los rincones del mundo.”

Con esta frase cierra Umberto Eco su obra “Contra el fascismo”. En ella, el autor nos ofrece 14 puntos para identificar de manera inmediata comportamientos o actitudes de esta clase de ideología. El libro es una transcripción de una conferencia titulada “El fascismo eterno”, la cual tuvo lugar el día 25 de Abril de 1995 en Estados Unidos. El concepto ur-fascismo es sinónimo de fascismo eterno y con esta exposición de 14 puntos, el autor enumera una serie de características que, pese a no darse necesariamente de manera simultánea, deben analizarse individualmente para averiguar si existen indicios de ideologías fascistas dentro del propio sistema. En esta ocasión, desarrollaré algunos de los puntos que, a mi parecer, pueden resultar más interesantes.

Tanto en el punto 2 como en el punto 3, se trata la tendencia de los regímenes fascistas al rechazo de las ideas surgidas durante la Ilustración, la Edad de la Razón. De esto, se deriva, según el autor, una transición hacia el «irracionalismo». Como consecuencia inevitable se sigue el rechazo a la cultura como tal y, por tanto, el rechazo hacia pensamientos críticos surgidos entre los diferentes individuos de la sociedad. En definitiva, aparte de todo lo ya expuesto, se puede detectar también un claro «antiintelectualismo». En las sociedades donde el fascismo se había apoderado del control, eran frecuentes expresiones tales como “Cerdos intelectuales” o “Muera la inteligencia”. Esta última característica, el «antiintelectualismo», presente en todos los denominados regímenes fascistas occidentales, se manifiesta también en otro régimen coetáneo a los recién nombrados, el de la Unión Soviética, particularmente durante el leninismo y el estalinismo. Prueba de ello son, en primer lugar, las palabras de Lenin en 1918, en su artículo Cómo emular una revolución socialista, en el cual afirma que “el único objetivo general es limpiar a toda Rusia de toda clase de insectos nocivos”. Naturalmente, dentro del amplísimo margen de interpretación con el que se aplicó este concepto, insectos nocivos, Lenin incluye de manera expresa a los intelectuales. En segundo lugar, en el Proceso contra el Partido Industrial, el cual tuvo lugar a finales de 1930, ya en época estalinista, los diferentes acusadores se dirigen contra la intelectualidad con frases del tipo “Esta casta debe ser destruida” o “Quisiera que se pudiera poner punto y final de una vez por todas al oscuro e infame pasado de toda la intelectualidad”.  Como queda demostrado, esta clase de ideologías temen de manera directa el pensamiento crítico de los individuos que conforman la sociedad y por ello, no en pocas ocasiones, se realizan persecuciones contra diferentes grupos de la intelectualidad. El «antiintelectualismo» es, por tanto, el resultado ineludible de un pensamiento único implantado en las sociedades regidas por estas ideologías, en las que las persecuciones contra estos grupos bien pueden ser utilizadas para la ocultación de los errores y contradicciones que poseen.

La exposición del escritor es muy favorable a la lectura ya que, la exposición de los 14 puntos, sigue un orden completamente lógico. De esta manera, del punto 1, el tradicionalismo, se pasa al rechazo a la modernidad (punto 2) y de ésta al «irracionalismo» (punto 3) llegando hasta el ya mencionado «antiintelectualismo», derivándose cada idea de la anterior. Siguiendo este mismo hilo llegamos al punto 5. Como ya se ha visto, uno de los elementos principales en las sociedades fascistas es el pensamiento único, o lo que es lo mismo, el rechazo total y tajante a cualquier tipo de desacuerdo dirigido hacia el pensamiento impuesto. El desacuerdo, como muy bien nos indica el autor, es signo de diversidad y ésta, tal y como se ha visto, es intolerable en las sociedades de esta clase. Por tanto, los fascismos son racistas y xenófobos por definición, ya que el ataque a la diversidad alcanza a todos los niveles de lo social.

Relacionado con esta última consideración está el punto 7, el nacionalismo. Sobre este tema, es posible que en otra ocasión escriba un texto dedicado en exclusiva al mismo, debido a que la amplitud que requiere resulta incompatible con la brevedad con la que me gustaría abordar el presente escrito. Continúa.

2 respuestas

  1. Pilar dice:

    Gran reflexión. Espero poder leer pronto el texto sobre el nacionalismo.
    Muy buena página. Enhorabuena!

  2. PGA dice:

    Espero ansioso la segunda parte.

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