Voltaire y su frase II

Por Alejandro J. Gomis

En segundo lugar, una vez considerada la importancia de la fecha en la que está escrita dicha frase, definido el concepto de individualismo y, habiendo dejado constancia de que esta circunstancia continúa estando presente en nuestras sociedades, será conveniente descubrir el origen de esta realidad y el porqué de su prolongación a lo largo del tiempo.

Es frecuente, al hablar sobre este tema o relacionados, encontrar personas que asocian el individualismo a la propia naturaleza del hombre. También me ha ocurrido con gente joven, de mi edad aproximadamente, sin embargo, lo normal es recibir este tipo de opiniones de personas de media o avanzada edad que quizá, por su experiencia en el trato con otras personas han oído, visto, sentido y sufrido lo suficiente como para concluir que el ser humano es egoísta e individual en su forma natural. Dicho esto, debido a mi breve existencia en comparación con otras personas adultas, yo no tengo todo ese cúmulo de experiencias en el trato humano y, si soy sincero, me parece una ventaja, ya que ese conjunto de recuerdos y conocimientos sobre el comportamiento humano actúan, de forma inevitable, como condicionantes a la hora de tratar un problema como es el individualismo. En ningún caso estoy tratando de decir que estas experiencias no sean útiles (y necesarias) para adaptarse e incluso promocionar dentro de las diferentes sociedades, tal y como están organizadas en la actualidad. Lo que sí que parece evidente es que las personas jóvenes contamos, por lo general, con unos condicionantes mucho más reducidos al hablar de la naturaleza del hombre.

Dejando apartado por el momento todo lo que tiene que ver con los condicionantes, asunto que seguramente se tratará en un escrito aparte, afirmo que el ser humano en su estado natural no es individualista, sino todo lo contrario, y para defender dicha postura me apoyaré en textos de diferentes autores.

J.J Rousseau cuenta en su libro Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los seres humanos (1755) la forma en la cual se organizaban los primeros grupos de individuos en el estado de naturaleza asumiendo que, una vez se produce la transición al estado social, comienzan a surgir entre los individuos necesidades obra de la propia sociedad. Aquí es precisamente donde se pueden detectar, a mi parecer, las primeras manifestaciones del individualismo humano. Son estas necesidades creadas las que fomentan de manera deliberada la competencia entre miembros de una misma sociedad, más aún hoy en día, cuando los productos y las posibilidades son cada vez más abundantes y diversificadas y la manipulación mucho más sencilla.

Posteriormente, en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), K. Marx y F. Engels introducen el término de comunismo primitivo. Con él explican también la forma en la que, en su opinión, se estructuraban las primeras comunidades de seres humanos las cuales se caracterizaban especialmente por la cooperación entre los diferentes miembros de las mismas. Ya en el Manifiesto Comunista (1848) habían dejado dicho que en las sociedades de su tiempo se había establecido “una explotación abierta, directa, brutal y descarada” de tal manera que entre hombre y hombre solo existía “el frío interés, el duro pago al contado”.

Y finalmente llegamos a El Malestar de la cultura (1929) de S. Freud. Aquí, igual que a lo largo de toda su obra, Freud pone mucho énfasis en resaltar la relevancia que tienen las pulsiones dentro de la conducta humana (término no igual pero similar a instintos), las cuales quedan recogidas en el “Id” o “Ello”, una de las tres partes en las que el autor divide la psique humana. Basándose en la existencia de las pulsiones, especialmente la erótica y la tanática, concluye que el egoísmo forma parte de la naturaleza humana, que está presente en nuestra propia constitución. A través de estos instintos de autoconservación y crecimiento del organismo, su razonamiento deriva hacia la afirmación de la naturaleza individualista del ser humano. Además, en el capítulo V, hace alusión a la frase “el hombre es un lobo para el hombre”. Llegados a este punto es necesario retomar a Rousseau y a Marx para comentar dos cuestiones. Continúa.

1ª Parte: https://www.filosofiaplusultra.com/index.php/2020/03/10/voltaire-y-su-frase/

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